Con la llegada del calor, las piscinas vuelven a convertirse en uno de los lugares más frecuentados para combatir las altas temperaturas. Sin embargo, lo que muchas personas desconocen es que el agua tratada con cloro puede tener efectos visibles sobre el cabello, especialmente cuando está teñido, decolorado o sometido a tratamientos químicos.
Aunque el cloro es fundamental para mantener el agua limpia y libre de microorganismos, su contacto continuado con el pelo puede alterar la fibra capilar. Esto se traduce en cambios de color, pérdida de brillo y una mayor sensación de sequedad. Los efectos suelen ser más evidentes durante los meses de verano, cuando los baños son más frecuentes.
Los expertos en cuidado capilar advierten de que no se trata únicamente de una cuestión estética. La exposición repetida a determinados compuestos presentes en el agua puede debilitar el cabello con el paso del tiempo. Por ello, recomiendan adoptar medidas preventivas antes de entrar en la piscina para minimizar los daños.
Por qué el cloro puede cambiar el color del cabello
Una de las creencias más extendidas es que el cloro vuelve verde el cabello rubio. Sin embargo, los especialistas explican que el responsable directo no suele ser el cloro en sí, sino ciertos minerales presentes en el agua, como el cobre, que pueden adherirse a la fibra capilar.
Cuando el pelo está teñido, decolorado o tiene mechas, su estructura es más porosa. Esto facilita que absorba sustancias presentes en el agua de la piscina. Como consecuencia, los tonos rubios pueden adquirir reflejos verdosos, mientras que otros colores pueden perder intensidad o volverse más apagados.
Además de afectar al color, el cloro contribuye a eliminar los aceites naturales que protegen el cabello. Esto provoca una mayor sequedad, favorece el encrespamiento y puede hacer que el pelo parezca más deteriorado tras varias semanas de exposición.
El truco que recomiendan los expertos antes de bañarse
Los profesionales del cuidado capilar coinciden en una medida sencilla que puede marcar la diferencia: mojar el cabello con agua limpia antes de entrar en la piscina.
El motivo es simple. Un cabello ya saturado de agua dulce absorbe una menor cantidad de agua clorada. De esta forma, se reduce la penetración de sustancias que pueden alterar el color o dañar la fibra capilar.
Para aumentar la protección, muchos expertos también recomiendan:
- Mojar el cabello con agua dulce antes del baño.
- Aplicar un acondicionador sin aclarado o protector capilar.
- Utilizar un gorro de natación cuando sea posible.
- Aclarar el pelo inmediatamente después de salir de la piscina.
- Emplear productos específicos para cabello teñido o tratado químicamente.
Estas medidas ayudan a conservar el brillo y el color durante más tiempo, especialmente en personas con mechas, tintes rubios o tratamientos de decoloración.
Cómo cuidar el cabello después de la piscina
La protección no termina al salir del agua. El cuidado posterior también resulta fundamental para evitar que el cabello acumule residuos y pierda hidratación.
Los especialistas aconsejan lavar el pelo con un champú suave o formulado para eliminar restos de cloro. Después, conviene aplicar una mascarilla hidratante para recuperar parte de la humedad perdida durante la exposición al agua de la piscina.
También es recomendable limitar el uso de herramientas de calor, como secadores o planchas, en los días de mayor exposición solar. La combinación de radiación ultravioleta, cloro y calor puede aumentar el desgaste de la fibra capilar.
En definitiva, proteger el cabello durante el verano no requiere grandes inversiones ni tratamientos complejos. Un gesto tan sencillo como mojar el pelo con agua dulce antes de entrar en la piscina puede ayudar a conservar el color, mantener el brillo y reducir los efectos del cloro. Si además se acompaña de una rutina adecuada de hidratación y limpieza, el cabello llegará al final de la temporada en mejores condiciones.




